Como soy un holgazán y, por ello, no tengo nada propio que escribir aquí, dejo ahora un poema de Jorge Wiesse (quien, por cierto, fue mi profesor hasta hace unas semanas -me siento bastante agradecido e incluso algo afortunado). Tengo la impresión de que los versos que siguen han capturado bastante bien la circunstancia en la que G. Samsa padece su vida nueva. Es notable la aliteración que se utiliza en toda el poema, recurso que nos da un logrado efecto sonoro que recrea con mucha precisión (no sé si con exactitud total) los balbuceos del insecto en sus reflexiones. Me parece un poema bastante logrado, un agradable encuentro con una composición distinta de las que pululan por ahí sin ningún mérito.
A Grete
Du mußt bloß den Gedanken
loszuwerden suchen,
daß es Gregor ist.
Franz Kafka, Die Verwandlung
Supuro sanies, sanguaza y saliva
Saburrosa --y un siseo sinuoso
Que sale de mi sámago y es zonzo
Socolor, sucia sanguaraña cíclica.
Solo esta soflama, ya sibilina,
Te silbo: Será mi serga ël solo
Serpeo con que el sanedrín silvoso
Me sancionó, y tu seca sevicia.
No, no el sapillo ni los siflomas
Que en soros sarpullen este serpigo
Donde son sentinadas las manzanas:
Tú y tu solicitud me han suprimido;
Tú que, segura, supliste, con sosia
Siniestro, esas mis señas sepultadas.
(Jorge Wiesse. Vigilia de los sentidos. Editorial Laberintos, Lima, 2005. 107 pp.)
