
Por supuesto que no tengo un tema llamado Tragedia miscelánica; al menos, no se me ocurre algo de tal calibre. Quizá sea motivo para una futura y larga faena contraintelectual.
Escribir es una expresión a la que voy a tener que recurrir para romper obstáculos universitarios y, a su vez, para lidiar con mis demonios de aquí a unos años. Escribir es la forma que sirve como uno de los pilares principales para la expresión del pensamiento humano. He encontrado (pero no practicado) miles de formas de escribir. Pero, ¿escribir en un blog?
Hace un par de semanas, una persona a quien conocí en el "universo del conocimiento" (y a quien de alguna forma podría llamar "amiga temporalmente abstracta") me propuso la idea de empezar a escribir en un blog, idea que surgió tras mi comentario sobre el blog que ella maneja. "No se sienta presionado por mí. Haga su blog si desea; si no, no" fue una de las últimas frases que me dijo acerca del tema. Mi opinión acerca de los blogs no estaba muy definida, pero, en general, no quería tener uno a cargo. ¿Por qué?
A mi parecer, los blogs, así como Hi5, Sónico o demás comunidades virtuales (?), son, de alguna manera, medios para la manifestación de nuestros egos. En estas comunidades virtuales (?) escribimos acerca de nosotros, acerca de nuestros gustos y disgustos e, incluso, se muestran fotografías de la vida personal y social de cada uno; esto último como, creo yo, mayor deseo de mostrarse mediante la red de redes. Admitámoslo: uno se suscribe en estas comunidades virtuales (?) para ensalzar un poco la persona que se es. Muchas veces me he topado con personas que están pendientes de quiénes visitan sus perfiles y cuántos comentarios de fotos reciben diaria o semanalmente. Mientras más comentarios, opiniones y visitas se obtengan, mejor se siente uno, pues ello muestra que nuestra presencia en la red aumenta cada vez más. Obviamente, muchos de aquellos que tenemos como "amigos" ni siquiera saben cómo nos llamamos o, en casos más extremos, si existimos. De cualquier modo, te conozcan o no, el hecho es que ora te agregaron, ora vieron tu perfil, ora vieron tu blog, y eso hace sentir cierto goce de, aunque tonta, popularidad.
Antes de continuar: lo que estoy escribiendo proviene de mi opinión acerca del tema y de ningún modo tiene que ser la prevaleciente sobre las demás. A su criterio está el proseguir con la lectura o abandonarla.
Entonces, considerándolos como manifestaciones enzalsadoras del ego, los blogs se me tornan un tanto repugnantes. Quizá sea por la timidez que se refugia en mí, quizá sea que no tengo sobre qué hablar, quizá sea mi temor a cometer errores ortográficos ante las masas, el hecho es que escribir en un blog no es muy lo mío. Pero lo he meditado unas cuantas veces y, aunque mi opinión siga -si no igual- semejante a la que ya expliqué, decidí, de forma muy extraña, incluírme en la aventura blogiana (disculpen las invenciones léxicas).
Ahora, no sé sobre qué diablos me atreveré a escribir. Sólo sé (me aferro a la antigua tilde en "sólo" de "solamente") que lo que escriba será, en mayor o menor grado, una manifestación del pequeño -o gran, en otros casos- ego que descansa en nuestros interiores. ¡Al diablo, ya estoy suscrito en otra comunidad virtual (?); otra no matará! Sea de cualquier forma, sea usted bienvenido (ja!) a este pequeño rincón de la red. Es libre de dejar los comentarios que se le antojen.